Del drama y otros traumas
Dramas vemos en todas partes, en niños, adultos hasta nuestras mascotas nos deleitan con una seudoactuación que nos parte el corazón o nos hace reír y fascinarnos de su astucia. Porque en resumen es la astucia la que ponemos en juego al hacer nuestros "dramitas", desde el puchero del niñ@ cuando quiere algo hasta el llanto desgarrador de un puberto que quiere permiso para ir a una fiesta, o los "desmayos" de impresión, las salidas dramáticas que si las acompañamos con música de fondo serían lo más "cool" dentro de nuestro historial histérico de berrinches. Los lanzamientos casi certeros de cualquier objeto (cualquier cosa sirve, incluso un par de medias bolita) hacen que la escena digna de Brodway llegue al pináculo de la excitación. Personalmente, entre mis lanzamientos más "in" estuvieron un frasco de mermelada que mi esposo esquivó muy sagaz y el fenecido televisor blanco y negro de 14" (ahora que lo menciono era de mi hermana y aún espera que lo reponga) que levanté y tiré a pocos centímetros de mí y que casi me deja con el pie fracturado 😒 En fin, recuerdos inolvidables 🙄🙄🙄
Como sea, si estamos discutiendo y botamos cosas (cerciórese siempre que sean cosas del rival, porque cuando pasa la cólera viene la depresión por lo que malogramos) y cogemos nuestras 4 prendas que guardamos en el ropero al mismo estilo "Chavo del 8" y nos vamos o "maldecimos el día en que nacieron y a toda su generación desde antes de Cristo" pues que sea por algo verdaderamente importante.
No se vale hacer dramas porque no quiere salir a cenar y prefiere quedarse en casa, o porque no compró el queso que nos gusta, o invitó a sus padres a cenar, o no quiere ver la serie que nos encanta, o cualquier nimiedad que solemos hacer magnánima e invaluable cuando realmente no lo es.
Ojo que cuando descubren que sufrimos de "berrinchitis crónica compulsiva" ya no nos harán caso. Nos pueden ver tiradas a punto de morir porque nos dio el ataque de asma emotiva y desde el sillón donde están sentados viendo su fútbol lo único que harán es tirarnos el inhalador que ahora saben que está vacío, dejándonos agonizantes hasta que decidamos pararnos y alabar a Dios por salvarnos milagrosamente y entonces habremos perdido toda credibilidad para siempre.
Hagamos dramas cuando vale la pena y sin exagerar, todos se cansan de que les cuelguen el teléfono, de que se les tire la puerta del cuarto o del auto si no concuerdan con nuestra opinión o deseo, que se les deje parados hablando solos (porque los hombres no hablan, entonces cuando hablan hay que escucharlos, aunque estén equivocados), que se les grite y humille hasta la desesperación (ahora eso es abuso psicológico), de rogar para que no sigamos disgustadas por algún capricho o asunto que se puede arreglar sin enojos o discusiones.
El drama es bueno, siempre que no se exceda. Lamentablemente, a veces se aprende con las pérdidas de algo o alguien. Ahora sé que la discusión desgasta y la cólera aleja, que la mejor hora para dialogar es cuando se nos pasó la incomodidad o enojo, porque con ellos encima, se ofende, se lastima, se cierran las soluciones por defender nuestro punto de vista que en ese momento creemos el correcto, y tal vez sí lo es, pero con gritos, lanzamientos, llantos, o portazos no convenceremos a nadie de eso.
Dejemos el drama para la tv que la vida no es una novela y si queremos el final feliz de las películas hay que trabajar y duro y si lo conseguimos se tendrá que trabajar más para conservarlo. Con drama no hay paraíso y si lo hay, lo perderemos en nuestro siguiente berrinche.
Mejoremos nuestros argumentos en lugar de nuestros dramas, que El Óscar no vamos a ganar.

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